José Tomás Fontecilla / Fotos: María José Zuleta

    Sebastián Mejía (1982) nace en Perú, sin embargo ha deambulado por distintas regiones de América Latina, desde la candidez de Colombia hasta latitudes más frías como la chilena. Su trabajo se centra principalmente en el paisaje y en la ciudad encuentra su referente, desde distintas perspectivas hace aparecer seres o escenas en las que nadie repara, palmeras, arbustos o esa suerte de glitch que posee cada urbe y que en alguna medida se repite de lugar en lugar.

    Su trabajo lo ha llevado a exponer en los principales escenarios de fotografía como Parisphoto, PhotoLima o BuenosAires Photo. Actualmente está realizando una exposición en la Galería Metales Pesados titulada “Intervalo peatonal”, aquí el fotógrafo se enfoca en detalles de sus recorridos por la ciudad, empleando el caminar como una herramienta clave del proceso artístico y volviendo a las veredas protagonistas de cada historia.

    Sobre ésta exposición y algunas otras cosas Sebastián Mejía converso con Tonic para adentrarnos más en su trabajo:

    José Tomás Fontecilla: El arquitecto Abraham Schapira escribía en uno de sus primeros textos “…la alternativa tensión-reposo, aislamiento- comunicación, privacidad-promiscuidad, sinceridad- grandilocuencia, seguridad-temor y muchas otras no menos significativas para la felicidad humana, pueden y deben ser resueltas por el arquitecto a través de un buen diseño”. ¿Cómo se relaciona tu fotografía a esa consiga que pone al arquitecto y a la arquitectura como el lugar central para la felicidad o la infelicidad del transeúnte?

    Sebastián Mejía: Es cierto que pone a la arquitectura como el lugar central, pero no específicamente al arquitecto, si seguimos hablando de las dicotomías, otra presente puede ser la tensión entre el diseño “perfecto” y el uso del espacio “imperfecto”.  Es otra  parte de la relación de amor y odio que tenemos con la urbe, creo que la cita lo abarca bastante bien, el gran desafío de reflejar esto en el arte es dejarle la puerta abierta a ambos lados, es muy fácil caer en la denuncia o hacer un trabajo más romántico que puede pecar de inocencia.

    JTF: Perú, Colombia, luego Chile, ese ha sido el tránsito que leí habías hecho en tu vida. ¿Cómo influye Santiago en tu trabajo, uno que dice ser de “Intervalo peatonal”, de ciudadano a fin de cuenta, cómo es ser una “persona a pie” en Santiago?

    SM: Aunque haya vivido en muchas ciudades mi campo de trabajo es siempre Santiago.

    Eso no significa que sean imágenes icónicas de la ciudad, lo que busco son los espacios intermedios, entre la ciudad reconocible y la ciudad genérica.  Es un desafío trabajar en lugares tan quietos y carentes de historia, pero también es interesante como la falta de referentes puede ampliar su lectura y tomar el puesto de cualquier ciudad. 

    Las fotografías de Intervalo Peatonal son tan especificas, incluyen tan poca información de contexto  que permiten a las particularidades de los detalles resaltar su lectura simbólica, hablan de otro ritmo, de deslazarse paso a paso que dicta otro tipo de mirada.  Esa velocidad del peatón es clave, es mi forma de combatir la aceleración general del tiempo en que vivimos.

    JTF: Sobre ese leimotiv que atraviesa el texto curatorial de la muestra ¿cuál crees es el leimotiv que moviliza tu trabajo como artista, hay algo característico que creas sea propio y distintivo?

    SM: El tema recurrente es el paisaje, específicamente el paisaje urbano, y se diferencia de la foto callejera porque no trata de capturar un instante especifico, más bien trata de resaltar lo que estaría generalmente en el fondo, usando un lenguaje descriptivo que le da a todos los detalles la misma importancia.  Mis imágenes no son dramáticas, o resaltan la composición del fotógrafo, son encuadres pasivos que le dan toda la importancia al sujeto, un espacio construido con un tono anticlimático, que va develando sus historias lentamente a través de un conjunto de imágenes.

    ¿Algo distintivo o propio?

    Mi trabajo es una continuación del estilo documental una tradición del s.XX, pero mi desafío es seguir esa tradición hoy en día, que la fotografía dialoga con todas las otras disciplinas del arte contemporáneo. Entonces lo que hace mi trabajo propio es mi manera de mezclar mis influencias fotográficas con referentes que vienen del mundo del minimalismo, land art y arte conceptual, todo esto siendo fiel a mi contexto latinoamericano.

    JTF: Googleandote vi que apareces relacionado a varias galerías ¿qué te parece el circuito comercial de Chile? ¿Qué crees que se necesita para entrar en él?

    SM: He tenido la oportunidad de trabajar con varias galerías en Chile, por un lado es bueno porque he tenido el privilegio de colaborar con muchos galeristas en una actitud mutua de amor por el arte, ya que el mercado es todavía reducido.  En cierta forma es saludable eso, es un golpe de realidad, no  esta la ambición de lanzarse al estrellato sino hacer algo bien hecho dentro de las limitaciones que ofrece el medio.  No estoy diciendo que sea imposible, yo creo que hay artistas de gran calidad ahora en el circuito chileno y espero que el coleccionismo siga creciendo para que puedan cumplir su potencial.

    Para entrar en el circuito se necesita constancia, igual que en cualquier otra parte, es un trabajo que no se hace individualmente, hay que saber colaborar con gente que se pueda potenciar mutuamente.

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