Hace algunas semanas se inauguró RE[HABITAR] de Liliana Zapata (Bolivia), exposición que se realiza en conjunto entre Co-Galería y el Centro Cultural Monte Carmelo, curada por Joaquín Sánchez (Paraguay-Bolivia). El proyecto aborda la necesidad de habitar otro lugar, la búsqueda de esa habitación propia, ese espacio ficticio necesario. El retorno a los orígenes; estos lugares que dejamos abandonados por ir a la ciudad, para luego volver de nuevo a ellos.

    Las propuestas de Liliana Zapata responden a inquietudes personales que derivan de cuestiones ontológicas que a su vez la mueven al reencuentro con la forma.  A partir de algo tan cotidiano como el papel, Zapata nos enfrenta a una obra que se acerca a la arquitectura como manipulación espacial para abrir la puerta a una reflexión estética.  Detrás de esta puerta está la posibilidad de un análisis sobre los procesos de pensamiento. 

    Zapata, una de las artistas bolivianas con la producción más sólida y consecuente de su generación, ha sabido entender los códigos del arte contemporáneo a partir de un contexto donde los cambios suceden velozmente.  En un país donde impera la brillantez de un colorido casi primario, Zapata se instala en los bordes blancos de las montañas que rodean su ciudad de origen, La Paz.  En sus delicadas construcciones, los planos se reducen a delgadas incisiones de navaja que se pliegan generando micro-esculturas.  De un tajo en una hoja de papel brotan esculturas sofisticadas y complejas; su liviandad es transferida a unas pesadas planchas de metal, que a su vez son fotografiadas, poniendo en cuestión el peso de las mismas.  Desde ahí, la artista peregrina la ciudad, perforando huecos en las paredes para escuchar su propia respiración y guardar la memoria del peso de esos escombros. Luego, recolecta fragmentos de asfalto que encuentra en su camino para dibujar un posible escape. De todas estas experiencias de su primer periodo de trabajos, emerge una parte fundamental de una práctica artística que pone en cuestión los marcos conceptuales de la escultura y desenfoca los complejos límites de la instalación y el performance.

    Si la importancia del arte radica en su capacidad de enriquecer y transformar la percepción de la realidad, Liliana Zapata explora espacios que desembocan en una ola en cuya cresta se contornean nuevas formas y experiencias de la escultura contemporánea. Ella excava y toma desde las profundidades de su memoria y acaricia las verdaderas raíces de una escultura que estalla en una constelación de posibilidades particulares en su universalidad.  Detrás de la naturaleza ambigua de sus objetos, existen ambiciones estéticas que involucran formas que se sustraen a la realidad para recordarnos que existen otros mundos. La obra de Zapata es objetual y conceptual a la vez, y está en permanente contraste y diálogo con lo orgánico y lo artificial, lo natural y lo científico, lo humano y el mundo.  Tanto lo micro como lo macroscópico aparecen plasmados en diversos soportes, incluidos la arcilla, el metal y el papel. Su minucioso proceso de sintaxis crea una caligrafía especial, despersonalizada e íntima a la vez, hecha de repeticiones obsesivas.

    En RE[HABITAR], Liliana Zapata experimenta la vida moviéndose a través de una serie de espacios, explorando los límites inestables de la individualidad y la colectividad, la fisicalidad y la inmaterialidad, la movilidad y la quietud.  Utiliza la figura humana y reproduce su propio cuerpo para explorar como el espacio personal se extiende inherentemente a la esfera colectiva.

    Por otro lado, RE[HABITAR] representa un estado intermedio entre casas abandonadas en el altiplano boliviano, con su pasado intangible del habitar humano y su polaridad del adentro y del afuera. Zapata transforma el espacio de lo familiar y cotidiano en el escenario de lo extraño, creando una serie de imágenes de vértigo en constante transformación. Un paisaje interior calcado en oposición al carácter habitable de la vivienda. Como en un universo kafkiano, la disposición arquitectónica doméstica se transforma en un dispositivo donde vaga la sombra de la arquitectura con el reverso de su poder.

    Estas intervenciones van más allá del contexto tradicional de la arquitectura y se sitúan en la no-arquitectura.  La incisión y la acción de remedar los espacios faltantes crean una nueva trama de espacio y tiempo que no solo tienen consecuencias visuales, sino que constituyen un intento de calificar ideas relativas al espacio que abre un lugar cerrado, no sólo por la necesidad física, sino para transformar un edificio inerte en un nuevo espacio. A través de incisiones de luz entre los adobes y hendiduras, se revela otra dimensión material asociada al espacio de las sombras y de lo extrañamente familiar: del desplazamiento de la vibración y lo inevitable, de la destrucción y la ruina, de la pérdida y el abandono.  No obstante, las acciones de Zapata transforman la condición de espacio inmutable en un espacio metafísico vinculado al misterio de la luz y la sombra.

    Una casa cuyos muros, puertas y ventanas son unidas por aberturas radicales de luz copiadas sobre sábanas blancas que dibujan las huellas de la memoria que plantea un nuevo espacio.  Estas sábanas son vestidas directamente sobre el cuerpo de la artista para atrapar formas y sonidos del altiplano grabados en cintas magnéticas analógicas.  Aquí, el cuerpo no es un soporte, sino que es una incorporación total del cuerpo a la obra y de la obra al cuerpo.

    Es la sábana como bolsa amniótica que contiene el cuerpo hasta su nacimiento y también como mortaja que lo envuelve después de la muerte.  Es una membrana entre el cuerpo visible y lo invisible, entre el sonido y el silencio, entre lo efímero que narra en tiempo lento y el dinamismo de la luz.  Es un aura que urde la escena de la representación y el lugar de la mirada.

    Liliana Zapata propone una visión que produce un esplendor sensual y construye una dialéctica de experiencias entre lo revelado y lo velado; una casa como extensión de uno mismo, una casa para volver a habitarla y re vestir las púas de su misma piel.

    Biografía de la artista.

    Liliana Zapata vive y trabaja en Bolivia. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles (La Paz, Bolivia) egresando con una mención en Escultura. En 2008, realizó estudios en la École Supérieure des Beaux-Arts, Le Mans, Francia.

    En su ciudad natal, ganó el Primer Premio en la especialidad “Otros medios” (LIX. Salón Municipal de Artes Plásticas Pedro Domingo Murillo), Segundo Premio Concurso de arte Joven “Expresarte”. Premio Joven de la Feria de Arte  JUSTMAD (España 2015); el mismo año ganó su segundo premio internacional: Emerging Bolivian Artist Award, en Londres (en el marco de este logro, presentó su proyecto “ESTUDIO DE PAPEL” en la exposición Altitude Threads, Londres 2015).

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