El 2014, año en que me aventure a vivir en Buenos Aires, participe de una clínica de obra en el centro cultural recoleta, la cual consistía en el intercambio entre artistas de diferentes disciplinas y trayectorias, guiada por tres artistas argentinos; uno de ellos era Federico Villarino con quien hasta el día de hoy mantengo contacto y a quien también invité a participar en la residencia de la Factoría de arte Santa rosa el 2015. Aquí me cuenta detalles cercanos en relación a su trabajo.

(68) 80x150 cm 2010

 

Paula Valenzuela Antúnez: Hace cuánto tiempo pintas, y por qué has decidido seguir haciéndolo

Federico Villarino: Cuando era chico el dibujo era mi manera de expresarme, de jugar y de alguna manera de pensar las cosas, dibujaba todo el día; mas tarde, durante la escuela secundaria mi relación con el lápiz se limitó al Dibujo Técnico y se redujo mi capacidad de imaginar a través del dibujo, fue como una “reglamentación” o una depuración.  Por un lado fue algo malo y por otro, ese cambio de paradigma me ordenó en otro sentido y me mostró otra cara del dibujo. Luegoestudié en la escuela de Arte y la pintura pasó a ser el centro de mi trabajo, es la actividad central: Básicamente porque disfruto pintando, pero también porque siento que es mi modo de expresión natural en este momento.

PVA: ¿Tienes taller actualmente? Podrías describirlo y contarme algo íntimo que te suceda cuando estás ahí y que sólo ese contexto te ofrece.

FV: En este momento tengo taller en mi casa, en Caballito, Buenos Aires. Antes lo tenía fuera de casa y cuando lo mude me costo bastante acostumbrarme a encontrar los tiempos para ponerme a trabajar, necesitás mas disciplina porque siempre hay distracciones en la casa. Trato de mantenerlo bastante ordenado, los óleos y las reglas en su lugar, los pinceles limpios.

Personalmente me resulta más lógico trabajar desde el orden y no desde el caos, o por lo menos administrar ese caos, que se manifieste interiormente y no en el taller. Tengo una habitación donde pinto o dibujo y otra más pequeña donde guardo herramientas, para trabajar madera o soldar por ejemplo. Para mí es importante el lugar donde pinto porque necesito concentración, creo que la pintura es un momento de ensimismamiento, de búsqueda en soledad. Y al mismo tiempo de estudio, consulto libros de pintura o googleo pinturas o paisajes y tomo referencias. Tengo planos de la época en que hacía dibujo técnico de piezas mecánicas, tengo mis cuadernos de bocetos, y tomo elementos de ahí.

(97) s-t 120x100 cm 2014

 

PVA: Qué te parece que a los artistas se les pregunte siempre por sus referentes al momento de hablar de su obra, para ti, ¿es un tema relevante a la hora de acercarse a tu obra?

FV: Pienso que hablar de los referentes es importante porque uno no está aislado del entorno sino que es parte de un universo que tiene dos lados, uno que lo rodea y otro interior que va construyendo. Creo que siempre hay referentes que te marcan caminos o gustos, modos de relacionarte con ese entorno, mecanismos de otorgar sentido, y que ayudan a apuntalar ese universo interior.

Creo también que la dinámica del arte contemporáneo se basa en el diálogo que se plantea entre obras y entre artistas, y si se pregunta por los referentes, entiendo que es porque hoy una de las maneras de abordar una obra es a través de la reflexión que pueda hacerse en su relación con otras obras de arte, históricas o actuales.

PVA: ¿Qué rol tiene la geometría en tu trabajo?

FV: Un rol fundamental, en la pintura y en los objetos. Mi interés viene del dibujo técnico. Suele pensarse a la geometría como la forma reducible a lo matemático que tiene el universo en su totalidad y en sus partes más pequeñas, como si “la geometría” estuviera en todos lados. Pero en realidad, la geometría es una ciencia deductiva, y tiene que ver con la capacidad de ver esa relación entre las partes que tenemos como humanos. O sea, lo geométrico no viene implícito en las cosas sino que es una de nuestras maneras de verlas a través de la matemática. Aunque trabajo de manera bastante intuitiva y mis conocimientos matemáticos son básicos, me gusta hacerlo desde ese concepto, teniendo en cuenta que la geometría no es algo que aparece simplemente sino que la forma cobra sentido a través de la construcción de la figura geométrica, ya sea por medio de mediciones, o de diseño informático, o generando métodos que resulten en esa forma. Y siempre pensando en ese limbo: que la geometría es una ciencia pero que aplicarla al arte no llevará a ninguna conclusión científica. En las series de pinturas o en los dibujos que hice para mi última muestra “Las fuerzas extrañas” siempre hay varios procesos involucrados. Y “herramientas” construidas especialmente para realizar esos procesos. Construí una batea grande donde sumergí las hojas de papel en agua y óleo diluido para realizar el primer efecto de manchas y luego fabriqué una mesa de luz para pasar los dibujos al papel. Esos dibujos fueron diseñados de manera semiautomática con un programa de computación que gráfica formulas matemáticas.

PVA: ¿Cuando observas un paisaje, que es lo primero que viene a tu cabeza?

FV: El paisaje por definición es algo que vemos fuera de nosotros, que se nos presenta desde fuera hacia adentro. Al pintarlo la acción es revertida y el paisaje pasa a ser algo que se manifiesta desde dentro hacia fuera, está en los dos lugares, como un espejo. Me gusta esa ambigüedad. Al final el cuadro siempre es un paisaje interior, una representación de un estado de ánimo, y después cuando alguien observa el cuadro vuelve a repetirse esa situación porque lo ve a su manera, representándose interiormente ese paisaje. Es algo que no tiene final porque se repite de forma singular en cada uno que mira el cuadro.

Los paisajes reales me inspiran muchas veces para pintar. Quizás son detalles: las formas de una rama, un arbusto que se ve como un gran bloque verde, o la luz filtrándose de determinada manera. Frecuentemente saco fotos o hago pequeños dibujos rápidos, y a partir de ahí recreo un paisaje que generalmente resulta bastante alejado de la referencia. También me pasa que viendo una película o leyendo un libro puedo encontrar la descripción de un paisaje o una situación mostrada de determinada manera que me gusta y trato de traspolar a la tela esa imagen. Las referencias nunca son exclusivamente dentro de la pintura.

(82) sin titulo - 2011 70x100cm oleo+aerosol s tela

PVA: ¿Qué es para ti la creatividad? ¿Como la percibes y proyectas en tu obra?

FV: Hay algo que siempre se repite en mi obra y es que opongo dos maneras diferentes de trabajar. Por ejemplo en los cuadros donde pinto paisajes y figuras geométricas hay dos momentos involucrados muy distintos, uno más racional que incluye varios procesos de diseño de las figuras geométricas, las capas de color y el enmascarado, y otro que no tiene nada de racional, mas intuitivo que es el de la pintura del paisaje.

También cuando realizo objetos aparecen pequeños desafíos a resolver, cuestiones mecánicas, eléctricas o de montaje. Entonces como mi trabajo por un lado incluye todos esos procesos, por momentos tengo una relación mas fría y disgregada con “la creatividad”, no como algo espontáneo sino como algo que se va desarrollando de a poco a medida que trabajo. Pero al momento de pintar me pasa todo lo contrario, me gusta sumergirme en un estado de conexión con el cuadro y relacionarme de una manera casi totalmente sensible con la pintura.

PVA: ¿Qué sientes cuando tu obra viaja a otros países,  en particular cuando puedes hacerlo con ellas e intercambiar con otros artistas? 

FV: Es muy lindo viajar y más cuando lo haces mostrando tu trabajo, y más aún cuando podes compartir experiencias con otros artistas. Cuando ves tu trabajo en otro lado, rodeado de otro contexto, podes descubrir aspectos distintos. Y cuando tenés la posibilidad de trabajar en otro lugar -como en mi última residencia en Santiago de Chile, donde pasé un par de semanas en La Factoría Santa Rosa- es interesante ver cómo tus maneras de trabajar se pueden adaptar y nutrir de ese nuevo escenario.


(103) s-titulo 2015 120x100cm óleo sobre tela

 

FEDERICO VILLARINO

(1978, Buenos Aires, Argentina)

Estudió Pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón (actualmente U.N.A.) hasta 2002.  Realizó clínica de obra con Fabián Burgos (2006-2007), y Esteban Álvarez(2009). En 2013 participó en residencias en Pouch Cove Fundation, en Newfoundland, Canada y La Factoría Santa Rosa, Santiago, Chile. Realizó muestras individuales entre las que se destacan “Las fuerzas extrañas”, 2015 en El Mirador Espacio, “Hasta que el sol desaparezca” 2010, y “Estrella Triangulo” 2009 en Galería Jardín Oculto; “Medianoche” 2008, en El Aleph Arte Contemporáneo. Participó en muestras colectivas entre las que se destacan, “Double exposure” BOS-Berlin Open Studio, Alemania, “Cruzar la línea” 2015 en Fundación ICBC, “Un bosque, un cielo y algunas presencias extraordinarias” 2014 en el Centro Cultural San Martín, “LSD Luminiscencia Sobrenatural Dominante” 2014 en El Mirador Espacio, “El cuadro roto” 2014 en el Centro Cultural Recoleta, “Piedras I” 2014 en el espacio Piedras, “Sancta Sanctorum” 2014 en el Centro Cultural Parque España (Rosario), “Paper Scissor Rock” 2013 en The Clubhouse, “Mostro” 2011 en La Fábrica, “Barro del Paraíso” 2011 en Fundación OSDE, “El diorama del mundo” 2010 en Chez Vautier Galería, “Talisman se busca II” 2009 en Galería Ruth Benzacar, “Proyecto Circular” 2009 en Palais de Glace, “Me Rio de la Plata!” 2008 en Marte Upmarket (Montevideo), “;)” 2008 en VVV Gallery, “Jóvenes pintores” 2008 en Galería Isidro Miranda, “Colgada” 2006 en Belleza y Felicidad, “Arte Sorpresa” 2002 en el Centro Cultural de la Cooperación.                                                                                      En 2015 fue finalista del Salón Nacional de Pintura Banco Nación; en 2006 ganó el primer premio Faena de artes visuales, con el proyecto “Aparición” de intervenciones urbanas.

federicovillarino.com.ar