Por José Tomás Fontecilla_

    Bernardo Oyarzún (54) es el artista chileno que ha estado en las portadas en las últimas semanas, esto gracias a su participación en la última versión de la Bienal de Venecia, quien junto a Ticio Escobar, curador, profesor, investigador y crítico de arte paraguayo, elaboraron la obra Werken, trabajo compuesto por mil máscaras mapuches de madera, tradicionalmente utilizadas en ceremonias, las que están ubicadas al centro de la sala formando una figura de contornos irregulares que ocupa un área de 10 x 11 metros aproximadamente; las paredes de este espacio en tanto, cuentan con señales de desplazamiento LED que muestran 6.907 apellidos mapuches, correspondientes a la totalidad de los existentes actualmente.

    Así la obra hace aparecer una contingencia nacional, que más que contingencia, como expresa Bernardo, es un problema histórico que hoy cobra más sentido, uno que se expande a extrarradio, cuando el problema con la otredad vuelve a estar más presente que nunca en el acontecer internacional. Con una abultada trayectoria y más de 15 bienales en el cuerpo, pudimos hablar con Bernardo Oyarzún después de la vorágine de la inauguración, a pesar de que asegura que el trabajo aún no para, se tomó un pequeño receso para hablar con Tonic.

    José Tomás Fontecilla: Mi primera pregunta tiene que ver con el sistema de trabajo que estableciste/establecieron con Ticio Escobar para la exposición ¿cómo surge esta propuesta y esta colaboración? Me interesa porque generalmente el trabajo curatorial viene luego de la obra (no siempre), sin embargo aquí hay un trabajo afiatado desde el comienzo y eso hace que la obra tenga otra dimensión, también por el carácter colaborativo que me imagino tuvo el proceso.

    Bernardo Oyarzún: La cooperación se dio desde el inicio del proyecto, mucha información sobre el tema mapuche para el texto curatorial de Ticio, es muy profesional no deja cabos sueltos, luego vendría el contenido teórico que quedó magnífico, muy potente y claro, me sorprendió mucho la propuesta teórica.

    Después de quedar finalista en el concurso, comenzamos a desarrollar la obra, con mucha participación de Ticio, a poco andar le propuse dos ideas fuertes y nucleares de la obra que serían las máscaras como unidades contenedoras de toda la información estética y antropológica, multiplicadas tanto como se pueda, que a su vez tienen el poder protector en el ritual mapuche, aquí tendrían simbólicamente la misma función, además del imaginario del sujeto mapuche. El segundo núcleo sería la visualización de todos lo apellidos mapuche que existen hoy día, como el imaginario épico y resistente de este pueblo, en donde Ticio hace un aporte extraordinario mientras me cabeceaba  buscando la forma de visualizar casi siete mil apellidos, encuentra la solución para mostrarlos de forma muy audaz en los paneles LED, imagina en la urgencia de hacer una obra prácticamente en diez días, la colaboración se vuelve una necesidad fundamental.  Eso se mantuvo hasta el mismo montaje en Venecia con un Ticio Escobar muy colaborativo a lo que se sumó Osvaldo Salerno, si agregamos además lo grato que fue trabajar con ellos, resultó en una obra espléndida llena de energía positiva, creo que eso fue otro baluarte de este proyecto porque  pasaron cosas desagradable y difíciles que fueron externas al equipo de trabajo que sorteamos con nuestro espíritu colaborativo.

    JTF: ¿Qué te parece el sistema por el cual se postula y se selecciona a los artistas que van a la Bienal a representar a Chile?

    BO: Que te puedo decir, gracias a eso estamos en Venecia, lo que significa riesgo, evolución y desarrollo para el Estado de Chile, es un gran paso que se ha dado para un proceso que merecía un cambio como este, es más extraordinario todavía cuando va más allá de la versión anterior, que ya era un cambio sustancial cuando se abre a concurso por primera vez, donde gana  la propuesta de  Nelly Richard con Paz Errázuriz y Loty Rosenfeld.  Esta vez se abrió a curadores latinoamericanos y con un jurado compuesto por importantes personajes de la escena artística chilena y los internacionales, Cuauhtémoc Medina e Ivo Mesquita, creo que es el camino, la selección a dedo siempre deja un espacio para la conjetura.

    JTF: Personalmente siento -y es algo a lo que le doy vueltas- pero también se sabe que el clima político a nivel general, no sólo en Chile, está tenso, la amenaza constante de discursos racistas a propósito de las diferentes migraciones y un impulso purista casi por no mezclarse hace que el tema que ronda tu obra también tenga eco en otros lugares. Por eso me interesa saber ¿cuál crees que es hoy el rol del artista en este contexto de agitación? Considerando la amenaza constante de la fetichización y banalización en la que muchas veces se cae por la falta de lecturas críticas y profundas sobre distintos temas.

    BO: Toda tu observación es pertinente, de hecho uno de los peligros que tenía la obra Werken era el exotismo, porque justamente la urgencia no podía declinar en una declamación evidente, sino una imagen profunda y contundente de un pueblo íntimamente relacionado con Chile aún que Chile no quiera saberlo. Creo que este tema rondaba en los relatos de Werken, las fronteras, los otros y todas las estratificaciones absurdas que hacen las sociedades en el mundo y donde Chile no se queda atrás. Respecto a tu pregunta, no creo en misiones o roles del artista, el arte suele ser arribista en sus pretensiones políticas y eso termina traicionando la motivación y la severidad del tema. Siempre ha existido la gravedad del tiempo que vive el artista, lo atrae como un imán, con esto me refiero a la necesidad de conectarse con su contexto, lo hace de cualquier forma, desde lo mínimo y superficial  a lo más barroco y profundo, de ahí que toda operación se instala en la esfera política, esa necesidad abre posibilidades de desarrollo y posibilidades de cambio, no sólo para el artista, sino para toda la sociedad. Creo que el artista tiene esa  capacidad de ver cosas que otros pasan por alto, también de hablar sobre ciertos temas porque es la urgencia. Plasmar imágenes agudas en la levedad de los lugares vacíos.

    JTF: En una entrevista que diste hace poco el titular decía “no me siento un representante de lo mapuche, creo que eso sería pretencioso”. Me gustaría ahondar más sobre eso, pero desde un punto de vista más ciudadano – por así decirlo- porque tengo la impresión de que los artistas (en general) rehúyen un poco al referirse sobre la política y más bien hablan de lo político. Entonces me gustaría saber tu opinión sobre lo que está pasando hoy con los mapuches en la Araucanía y que piensas sobre cómo se lleva el tema en Chile.

    BO: De la cita, efectivamente pese a mi identificación con el pueblo mapuche no estoy en condiciones de representarlo en plenitud, tengo su sangre me falta de su cultura aún,  me siento todavía como un aprendiz, por eso hablo de un arribismo.

    Respecto al problema mapuche no es de ahora es desde siempre, ni tampoco es del gobierno actual, es una relación con el Estado de Chile mal llevada, llena de traiciones y mentiras, disoluciones de tratados antiguos y la última bofetada histórica es la ley antiterrorista, la gente informada sabe que en ese territorio se detiene sin pruebas a los mapuche, después deben probar por sus medios que son inocentes, se aplica la ley chilena a la inversa, eso para mí es una grosería legal.

    Si viéramos que sucede algo así en cualquier lugar del mundo en donde se encarcela arbitrariamente y se aplica una ley dura de antiterrorismo como la chilena a nativos del lugar, pensaríamos que es una nación prehistórica, que qued,afuera. Todo lo que se puede dede s de la escena art de hacer una obra practicamente  deberiamos o todo un pueblo que mostro laó prendida de un vetusto poder sin vergüenza, sin nociones de respeto sobre otras culturas y diversidad. Pues bien, así nos ven desde afuera. Todo lo que se puede decir de esto cae de maduro, es aberrante. Chile trata muy mal este tema, de la peor forma. Sin embargo, de esto somos responsables todos los que habitamos este país, somos responsables  de los que hacen las leyes y de nuestras actitudes en todo ámbito, los prejuicios e ignorancia, hace que no podamos resolver cuestiones mínimas y que por el contrario tengamos salidas tan burdas, atropellos a las libertades de cada uno y los derechos mínimos que tenemos en nuestras diferencias. 

    En chile se hostiga a todo el mundo, no se salva nadie, mapuche, aymara, peruanos, haitianos, colombianos, mujeres, homosexuales… algo pasó con la evolución, nos quedamos pegados en una larga noche, algo tiene ensombrecido el horizonte de Chile y de paso nuestra propia existencia.

    JTF: Sobre ese mismo hostigamiento me gustaría saber más sobre tu relación con la Galería Patricia Ready, lo digo porque en Chile hay un permanente manto de duda, un poco hostil a la vez que prejuicioso (además de casi con todo) sobre que las galerías privadas son de lo peor, incluso hay gente que dice que no deberían ni existir, por eso ¿Qué ha significado para ti el apoyo|complicidad|relación que se establece con Patricia Ready? ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en una galería privada?

    BO: La vida de un artista en Chile es complicada. No podemos cobrar honorarios decentes por trabajos relacionados con el arte de lo contrario no obtienes los recursos o no puedes hacer los proyectos, es realmente muy desagradable, estamos obligados a desarrollar actividades paralelas, de lo contrario la actividad artística sería inviable, es muy complejo y a veces indigno, con pérdidas de tiempo muy valioso.

    Las galerías privadas desdeñadas en Chile por ignorancia solucionan en parte ese problema, son necesarias para los artistas aquí y en cualquier parte del mundo, otra cosa es que no estemos enterados del rol que tienen en cualquier comunidad artística. Esta ausencia de galerías (hay muy pocas) hace muy difícil la circulación de obras y las ofertas a coleccionistas que también son muy pocos,  sobre todo de arte contemporáneo, en eso hay un anacronismo bien particular en Chile, no corren riesgos, tal vez por estas mismas razones.

    En este mismo contexto  de infraestructura  muy débil, sorprende el discurso de los mismos artistas asumiendo este asunto de carácter técnico, práctico y operativo, como un asunto ideológico o político, siento que son cosas disimiles, el artista necesita circular, resguardar, vender sus obras, son su patrimonio, el mismo no tiene capacidad para mantener toda su obra. Reitero así funcionan las comunidades en todo el mundo, con muchos estratos operativos por lo demás,  las galerías de arte son sólo uno de ellos.

    Respecto a la Galería Patricia Ready ha sido muy importante, a pesar del poco tiempo que llevamos trabajando, Patricia estuvo en Venecia en la inauguración, un gran gesto que me sorprendió, siempre estuvo el apoyo en todo este proceso, hay un soporte importante a todo nivel, lo que ha significado entre otras cosas, empezar a ordenar el trabajo  realizado  hasta ahora  y todo lo que viene

    JTF: Por último siempre es bueno saber que sensación te deja haber participado de una instancia como la bienal. Me imagino que hay mucho alboroto y entrevista antes de que pase, pero cuando pasa pocos vuelven a la persona para saber en qué estado anímico quedó luego de la locura del montaje, la inauguración y las semanas previas, que siempre son de locos.

    BO: Lo de la bienal de Venecia después de inaugurada es un gran tema, el trabajo no ha parado. Esto se debe  entre otras cosas a que la obra causó mucho impacto en la prensa, Werken quedó entre las obras destacadas de la Bienal, apareció en portadas de prensa y secciones de cultura de medios como el Corriere della Sera, La Vanguardia (en la portada del Diario), The Guardian, Jornal Cruzeiro Do Sul, sólo por nombrar algunos, tengo un acopio voluminoso de recortes de todo tipo sobre la obra, es uno de los pabellones recomendados por la Bienal y sale siempre  en cualquier link de la bienal. Había un libro de visitas que debería llenarse con cometarios  de los visitantes en un par de meses y sólo duro cinco días. Eso fue realmente llamativo, ha sido más dura la post que la previa, ya he perdido la cuenta de las entrevistas, tampoco puedo seguirlas todas ni todo lo que ha aparecido en la prensa del mundo sobre la obra, por su parte Ticio también ha estado muy ocupado con lo mismo.

    Estamos en pleno rodaje y no sé qué va pasar con la obra, presumimos  que tiene un horizonte muy luminoso, lo cual me alegra mucho tanto por todo el equipo que trabajó incluyendo mis peñis (hermanos mapuche) como todo ese hermoso pueblo que mostró la mejor imagen, su arte y su cultura y del cual todos deberíamos sentirnos identificados. Lo que espero es que algún día Chile entienda eso.