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    Art Basel y Documenta 14 son opuestos: uno encarna el mercado del arte mientras que el otro lo evita. El quinquenio, que abrió su primera etapa en Atenas en abril (hasta el 16 de julio) y su segundo en la ciudad alemana de Kassel hace unas semanas (hasta el 17 de septiembre), es financiado en gran parte por un contribuyente alemán. Éste año, en una edición altamente política, parece mantener el mercado a distancia: Adam Szymczyk, director artístico del espectáculo, ha pedido que la producción artística sea valorada como algo más que la “moneda del mercado del arte” y ha evitado nombres reconocidos a favor de artistas menos conocidos con una limitada representación en galerías.

    Pero Documenta sigue siendo una oportunidad comercial. Casi todas las galerías que tienen artistas con participación en la Documenta han traído el trabajo de los mismos artistas a Art Basel. Incluyen Galería Gagosian, que ha traído piezas de mármol de Douglas Gordon; Lisson Gallery, que muestra obras de Stanley Whitney y Susan Hiller (incluyendo una en Unlimited); y Hauser & Wirth, presenta trabajos de la artista rumana Geta Bratescu, de 91 años, cuyo perfil se disparó gracias, en parte, a las presentaciones de Documenta 14 y la Bienal de Venecia, así como una exposición individual en el London’s Camden Arts Centre (hasta el 18 de junio).

    “La visibilidad que se obtiene a través de Documenta, no se puede conseguir en ningún otro lugar”, dice Sven Christian Schuch de Galerie Sfeir-Semler, quien muestra collages de la artista libanesa-holandesa Mounira Al Solh en Art Basel. Pero una “venta rápida” no es lo que la galería espera, dice. En cambio, cree que la atención institucional generada por Documenta pueda ayudar a asegurar una posible futura muestra individual para Al Solh. Sin embargo los “precios moderados” del artista pueden hacer  de la estratégia un riesgo. “Cada centímetro en las paredes es muy caro”, dice Schuch.

    El énfasis de Documenta 14 en artistas ignorados y marginados está surgiendo efecto sobre el mercado. En Liste, por ejemplo, la feria satélite de Art Basel, la galería Grey Noise, con sede en Dubai, está mostrando el trabajo de su participante en Documenta 14, de Lala Rukh. El artista paquistaní de 69 años de edad es un pionero del minimalismo de Asia Meridional, un área que está ganando más atención. Umer Butt, director de la galería, dice: “La gente está adquiriendo realmente conciencia de los olvidados capítulos de la historia del arte y llevándolos a estas grandes plataformas”.

    Algunos artistas encuentran problemática la transición al sector comercial. Hans Haacke, uno de los artistas más conocidos en la Documenta de este año, “no le gusta que sus obras [se muestren] en ferias, por lo que no traemos sus obras a Basilea”, dice Lucas Cooper de Paula Cooper Gallery. El artista estadounidense Pope.L, cuyas obras sonoras están diseminadas alrededor de Atenas y Kassel, dice que le tomó un tiempo “sentirse cómodo con las ferias de arte y sentirse cómodo conmigo”.

    A menudo, el desafío viene de tener que producir trabajos en una forma coleccionable. Pope.L, que es más conocido por sus performance, dice: “A veces hago pinturas, así que funciona, pero a veces también se me dice que no tienen ‘poder de pared’, sea lo que sea”. (Mitchell-Innes & Nash ha traído cinco de sus obras a la feria este año).

    Cuando al director artístico de Kassel le preguntaron en la conferencia de prensa de la Documenta 14 hace unas semanas si las obras en su programa tendrán algo en común con las de Art Basel, Szymczyk respondió jovialmente: “Espero mucho”.

    Vía: http://theartnewspaper.com